La Epilepsia es una enfermedad crónica del sistema nervioso. Provoca descargas que generan convulsiones en el cuerpo del afectado (gritar, sacudirse, babear, ahogarse con la lengua o mordérsela, entre otras manifestaciones), aunque también puede presentarse más “pacíficamente” que la gente puede confundir con actos esperados por los autistas (mirada fija o perdida, como ausente, o movimientos que se repiten tanto con las manos como con la boca).
Enfermedades preexistentes, Epilepsia

Esta enfermedad se trata con médicos especialistas en neurología y se recomienda asistir acompañado de algún “testigo” que haya visto cómo era el ataque de quien lo padece. Deberá establecerse qué tipo de Epilepsia se tiene y cuál es el origen que genera esta crisis, ya que suele relacionarse con lo emocional aunque son varios los factores que pueden diagnosticarse.

Existen fármacos y tratamientos que logran controlar los ataques neurológicos que sufren los epilépticos, pero no puede curarse. Puede presentarse por primera vez en cualquier momento de la vida pero generalmente se ve con más frecuencia en los más pequeños y en los más adultos. Para aquellos que no pueden controlar la Epilepsia con fármacos deberá seguir tratamientos diferentes e incluso podrá realizarse una cirugía mejorando así su calidad de vida.

Lamentablemente las aseguradoras no aceptan a personas con Epilepsia. Algunas entidades les niegan cualquier tipo de contratación de seguros sanitarios, mientras que otras le ofrecen coberturas normales que no
incluirán asistencia en ataques de Epilepsia, ni sus tratamientos, ni sus medicaciones. Hasta el momento no hay entidad que ofrezca una asistencia para personas con esta enfermedad, impidiendo así que obtengan la ayuda que necesitan para afrontarlo